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BAÑOS PÚBLICOS La Ciudad de Buenos Aires tiene algo más de 2 millones de habitantes, por día ingresan a trabajar casi 3.200.000 personas y circulan más de 2 millones de autos. La concentración de oficinas administrativas públicas y privadas, las industrias, empresas y comercios que desarrollan sus actividades generan un flujo extraordinario de ingreso de personas en forma diaria. Una parte significativa de los millones de personas que circulan desarrolla sus tareas en la vía pública; y sumado a ello, hay más de 10.000 personas en situación de calle. En consecuencia, creemos necesario que la oferta de servicios sanitarios de carácter público debe ser acorde en cantidad y calidad a la afluencia diaria de personas. Pero, lamentablemente, la realidad demuestra que los baños públicos son exiguos. Los espacios físicos destinados a baños habilitados al público sí se encuentran en las estaciones terminales ferroviarias y de subterráneos, pero no en todas las estaciones intermedias, la mayoría de las cuales no tiene habilitados los baños; también hay en los supermercados e hipermercados, y en escasa medida en los bares, restaurantes y pizzerías, ya que la mayoría de ellos exhibe carteles en los que indican que los baños son de uso exclusivo de los clientes. Ahora, ¿qué entienden los empresarios o comerciantes por clientes? Si una persona ha hecho consumiciones el día o la semana anterior ¿tendría que esperar a ser reconocido como “cliente” para que le abran la puerta, cerrada con llave en muchos casos, para hacer uso de los sanitarios? O bien, si es una mujer embarazada, un anciano o un niño, ¿también serían intimados a retirarse o a consumir? ¿No se supone que todos somos potenciales clientes? El resto de los establecimientos como oficinas públicas, bancos, y comercio en general restringen el uso de los baños a su personal y prohíben el acceso al público. No existen baños públicos pertenecientes al Gobierno de la Ciudad, pese a que durante varias décadas la “Municipalidad” dispuso de servicios sanitarios para los vecinos en forma gratuita. Por su parte, el Código de Edificación de la ciudad obliga a una importante cantidad de establecimientos comerciales a tener instalaciones de servicios sanitarios para el uso del personal y otras de carácter exclusivo para el uso del público sin restricciones y sin exigir compra o consumición. En los planes del gobierno debiera estar incluida la construcción de servicios sanitarios públicos en distintos puntos de la Ciudad, pero hasta el momento… nada. Teniendo en cuenta esta situación, debemos disponer de una norma específica que atienda la solución del problema. En este sentido, presenté un Proyecto de Ley (expte. 2464-D-2010), junto a legisladores, que dispone lo siguiente: - Toda persona tiene derecho a utilizar los servicios sanitarios de los restaurantes, bares, confiterías, salas de cine o teatro, estaciones de servicio y otros locales, que de acuerdo al Código de Edificación se encuentran obligados a prestar servicios sanitarios al público. - Incorpora además la obligatoriedad de que el acceso y uso de las instalaciones sanitarias sea libre y gratuito, no pudiendo exigirse el consumo de bienes o servicios comercializados en el establecimiento. - Los establecimientos comerciales deben exhibir un cartel con la siguiente leyenda: LOS BAÑOS DE ESTE ESTABLECIMIENTO SON DE ACCESO LIBRE AL PUBLICO. Y si se obstaculiza el ingreso a los baños, los propietarios serán sancionados con multa de $500 a $10 mil y/o inhabilitación. Resulta imprescindible entonces que la Legislatura sancione este proyecto para comenzar a dar solución a los millones de personas que transitan y visitan nuestra ciudad. |